DESPEDIDA 2º BACHILLERATO MAYO 2014
DESPEDIDA DE 2º DE BACHILLERATO 2014
Mª Paloma García. Mayo 2014
Hace ya unos cuantos años que empezabais vuestra andadura en este Centro como alumnos de Secundaria y luego de Bachillerato, y habéis llegado al final. Hoy estamos celebrando la Graduación de la octava Promoción de alumnos de 2º de Bachillerato del IES ”Ana Mª Matute”. Todos coincidís en señalar este curso como el más difícil de los que habéis hecho hasta ahora. El otro día hablábamos de que se os ha pasado muy rápido, casi sin enteraros, sobre todo, en la última evaluación; que es la primera vez que habéis tenido que estudiar tanto y en tan poco tiempo. Decís que ha sido un curso distinto porque al final tenéis que decidir lo que queréis hacer después. Y es verdad, es así: ha sido un curso diferente por todas esas cosas que sabemos y que hemos comprobado. Pero, sobre todo, la diferencia está en vosotros mismos: habéis crecido, habéis madurado y os habéis hecho mayores. Esa mayoría de edad que habéis ido cumpliendo a lo largo de los meses del curso o que cumpliréis en breve, hace que os veáis y que os veamos ya muy distintos a cuando entrabáis por primera vez en el Instituto, o cuando estabais en los cursos de la ESO.
¡Qué lejos quedan esos primeros días de septiembre, donde todo está por estrenar, donde vemos que falta mucho para acabar el Instituto! Pero, poco a poco, los años van pasando y sobre todo este curso y casi sin darnos cuenta, evaluación tras evaluación, examen tras examen, casi sin tiempo ni de respirar, estamos aquí, hemos llegado al final.
Enhorabuena a todos. A los que estáis aquí hoy, a vuestras familias y a todos los que os acompañan, porque habéis vivido y compartido todos estos años de estudio y crecimiento personal; enhorabuena a los Profesores de este Centro, a los que os han dado clase este año y a todos los que lo han hecho a lo largo de la Secundaria y del Bachillerato. Y, enhorabuena a todos los que, sin ser profesores del Instituto, os han ayudado: desde las personas que están en la Conserjería del Centro, que son las primeras en poner esto a punto cada mañana, hasta las últimas personas que se van para dejarlo todo limpio y en su sitio, cada tarde. Porque, fijaos, todos hemos contribuido para este proceso que hoy acaba.
Sin embargo, nada de esto tendría sentido sin vosotros, los alumnos del Centro. Habéis sido imprescindibles, habéis sido la materia prima con la que hemos trabajado los Profesores. Pero no solo los Profesores, sino también vosotros, sus padres. Aunque, a veces, con puntos de vista distintos, hemos estado remando en la misma dirección: nuestro objetivo común siempre ha sido preparar bien el motor de estas barcas (si me permitís la expresión) para que puedan llegar al puerto que deseen. Es verdad que solo vosotros conocéis bien a vuestros hijos, cada detalle, cada gesto pero, a lo largo de su vida académica, habéis podido confiar en nosotros para su aprendizaje y educación.
Nuestra labor de profesores es una labor apasionante. Para ello hemos tenido que trabajar duro para ello y lo seguimos haciendo, cada día, porque dar clase no es una labor improvisada, arbitraria y en la que cualquiera pueda intervenir: es un trabajo muy digno, que merece el respeto, como cualquier trabajo bien hecho. Cada día, con cada grupo de alumnos, damos nuestras materias y un poco de nosotros mismos, poniendo el entusiasmo que a veces falta, o supliendo las carencias materiales, o actuando en el escenario del aula para atraer la atención de nuestro público, como juglares del siglo XXI. Y para ello, debemos llevar en el alma un poco de espíritu aventurero, un poco de poesía y mucha paciencia.
Creemos y confiamos en que algo bueno habremos hecho en nuestro trabajo, que será recordado en cada uno de nuestros alumnos, de vuestros hijos, y que, con el paso del tiempo, ellos mismos reflejarán, cuando acaben sus estudios superiores, cuando vayan a hacer una entrevista de trabajo, cuando se inicien en el mundo laboral, cuando alcancen su madurez personal y cada uno haya recorrido el camino de su propia vida. Pero nos anima que estas barcas irán muy lejos por el agua, hacia puertos lejanos, llevando algún eco de nuestras palabras.
Hoy es vuestra celebración, ahora es vuestro momento, alumnos que acabáis: no os conforméis con ser espectadores pasivos de lo que viváis, sed actores de vuestra propia vida, leed, leed, leed siempre porque os abriréis a mundos distintos, a posibilidades nuevas; viajad, no importa dónde ni cómo, pero empapaos de experiencias nuevas y no os importe dónde, pedid que el camino sea largo y lleno de aventuras. Todo ello con el espíritu joven que tenéis hoy, con el entusiasmo necesario para mover el mundo. Pero no olvidéis que las cosas bien hechas se consiguen con esfuerzo, que el trabajo bien hecho solo es aquel, fruto de la constancia, la disciplina y el trabajo continuado. Y que estos son los requisitos para la madurez que la vida os va a demandar, fuera de aquí, lejos del Instituto y que tendréis que responderos a vosotros mismos. Quizá la vida ya se lo ha demandado a alguno de vosotros y le ha sabido responder con un trabajo bien hecho, con una constancia admirable y con la suficiente madurez.
Que en el caminar de la vida que ahora empezáis lleguéis con alegría a puerto, no temáis a lo desconocido, pensad siempre que algo bueno os espera, paraos a mirar todo lo bello que os rodea y aprended de los sabios que os vayáis encontrando. Pero no tengáis ansia por llegar, disfrutad del viaje y enriqueceos con todo lo nuevo.
Aquí, siempre tendréis las puertas abiertas para volver a vernos cuando queráis. Desde aquí os hemos brindado la oportunidad de hacer ese hermosos viaje. Ya no tenemos nada más que deciros. Solo que, a lo largo de vuestra ida, recordéis siempre que un día fuisteis alumnos de este Instituto y, que cuando os hayáis empapado de sabiduría y experiencia entenderéis que habéis llegado a vuestro destino.
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